Proyectos realizados
Los siguientes casos intentan mostrar la manera en que se trabaja con datos y qué tipo de información se puede obtener. Si bien existen muchas áreas en las que es posible aplicar esta tecnología de análisis, el objetivo en todas ellas es el mismo: conocer más profundamente el proceso bajo análisis.
Los datos representan el proceso, ya sea mediante el almacenamiento de transacciones si el proceso se trata del funcionamiento de una empresa que vende servicios o productos a sus clientes, o mediante la toma de distintas mediciones de una fábrica o algún experimento científico.
El análisis más simple que puede realizarse es agrupar los datos y medir o graficar tendencias y dispersiones, valores mínimos, máximos, etc. Existen excelentes herramientas para obtener reportes de todo tipo, agrupados por distintos conceptos y ordenados de la forma deseada. Pero estos reportes sólo cuenta una parte.
Lo interesante viene cuando se permite que los datos guíen el análisis. Los datos se pueden agrupar automáticamente basados en su similitud o se pueden usar para descubrir qué factores están relacionados con ciertos comportamientos.
Por ejemplo, un gerente de marketing podría estar interesado en averiguar en qué se distinguen los clientes más rentables y de esta manera optimizar su próxima campaña de adquisición de clientes.
Un ingeniero agrónomo podría estar interesado en conocer cómo prescribir eficazmente una fertilización en base a distintas variables que cambian según la posición geográfica.
A un gerente de un supermercado le gustaría optimizar las líneas de productos, agregando o quitando aquellos productos que están vinculados con la rentabilidad del cliente, más que la de los productos.
Todos estos análisis se pueden realizar mediante modelos de scoring, predicción o segmentación.